viernes, 18 de marzo de 2011

En el aire

Mi viejo cuaderno continua vacío de ideas. Todas se pierden por mi boca. Pero nunca recuerdo poner en marcha mi grabadora. Y, cuando recuerdo llevarla encima, me olvido de cambiarle las pilas. Y siempre se apaga antes del mejor verso. Los versos se pierden en el aire, mientras yo me pierdo por las calles.

lunes, 28 de febrero de 2011

El camino

Un amigo me dijo hace tiempo que la melancolía es una buena herramienta para la creación artística, pero una nefasta opción de vida. La verdad és que no estoy melancólico. De hecho no tengo tiempo a estarlo. Por suerte, tengo infinidad de cosas por hacer. Algunas, obligadas; las otras, porque me gustan. Desde hace un tiempo, he conseguido trampearle algunos minutos al tiempo.
Una prueba de ello es que he vuelto a escribir en este blog. Este mismo amigo me dijo, otro día, que lo importante no era la meta, sinó el camino que se ha seguido hasta ella. Estoy de acuerdo. Pero considero que, en algunas ocasiones, el camino es demasiado confuso, largo y pesado, como para no valorar en su justa medida el lugar donde se ha llegado.

jueves, 6 de agosto de 2009

De verano y agostos

Ha llegado el mes de agosto y con él, las deseadas vacaciones. O eso se esperaba este ingenuo el dia 1 de agosto. Hasta que Wendy sugirió, mirándome de reojo: "Podríamos aprovechar estos días para pintar el piso, no?". Así que así estamos. Con brocha en mano y vestidos todo el día con el chandal que me regalaron mis padres en mi decimosexto aniversario. Por suerte, el dia 11 nos vamos a las islas!!!
Mientras tanto, Tootles (nuestro particular y bien hallado niño perdido) continua creciendo en el vientre de Wendy a un ritmo imparable... Y su habitación todavía por preparar. Según Wendy, a la vuelta de las islas, continuaremos nuestro bricolaje hogareño por su habitación. Está visto que estas vacaciones se limitarán a una semana!!!

jueves, 28 de mayo de 2009

Fatal regreso

Menudos días he escogido para retomar este cuaderno de bitácora que más que mi rumbo describe mi deriva... Pero, en fin, quizás porque estos días son como son que he decidido reescribir, aunque noto que mis dedos ya no encuentran tan fácilmente las teclas ni mis ideas encuentran fácilmente mi mente. Se nos han ido dos grandes, inmensos, irremplazables, irreverentes, inimitables... geniales! Seguro que Pepe está haciendo reir a su Federico, mientras Mario habla con Schopenhauer sobre el amor, las mujeres y la vida.

Mario


¿Qué pasó? Me levanté temprano, me duché y me lavé los dientes. Me perfumé y salí a la calle a la misma hora de siempre. ¿Qué hice mal? El cielo estaba gris, lloraba. La palabra se quedó huérfana, muda, por tu marcha. Llegó el fatídico día. Estaba claro que tarde o temprano llegaría, pero nadie quería creerselo. Y de pronto, llegó, y nos lo tuvimos que creer a la fuerza. No tardaron en saltar las primeras voces coreando tu nombre. No faltaron ni sobraron. Tus amigos te recordaron, tus enemigos intentan todavía olvidarte... Pero no pueden. Porque tu voz se hizo fuerte a base de golpes... Porque la palabra escrita tiene un inconveniente para los malvados: No se olvida, porque se puede releer. Cuatro días antes de tu marcha, muchos estábamos recitando en voz alta tus palabras para animarte, para acompañarte. Ahora que nos has dejado, seguiremos cantando y recitando... Porque es lo que tú harías... Porque es lo que nos has enseñado. Gracias, Mario, y hasta la vista!