Escribo esta nueva cita del libro "León el africano", de Amin Maalouf, como quien lanza una brizna de hierba al aire:
"Muchas veces, los amantes se cogen de la mano y sueñan juntos con la felicidad que los espera. Pero por mucho que vivan, nunca serán tan felices como en ese instante en que sus manos se enlazan y sus sueños se mezclan".
viernes, 12 de abril de 2013
Descubriendo tesoros
Desde hace unos días estoy inmerso en el maravilloso libro "León el africano" de Amin Maalouf. Se lo robé hace unos días a mi padre... Siempre me ha fascinado su portada, con el retrato de un árabe entrado en años y en sabiduría, y en cuanto he tenido oportunidad lo tomé de su estantería, no sin antes obtener su beneplácito.
Así pues, ayer estaba yo en plena lectura, con Wendy a mi lado deshaciendo y rehaciendo uno de sus puzzles (tiene cuatro que va haciendo y rehaciendo como si cada vez fuera la primera vez). De pronto, me encontré con esta frase, que me llegó al alma: "Muchos hombres descubren el ancho mundo intentando sólo hacer fortuna. Tú, hijo mío, tropezarás con un tesoro al intentar conocer el mundo".
No pude reprimirme e interrumpí a Wendy para leérsela. Ella sonrió, con esa sonrisa que quiere decir "que guapo estás cuando te pones bobo" y soltó "Ay, mi poeta". Hace años hubiera acompañado estas palabras con un abrazo y un beso. Ayer simplemente sonrió coqueta.
Es lo bueno que tienen los años de convivencia. Ya no hacen falta gestos para disimular el sarcasmo. El sarcasmo es aceptado como uno más de los gestos que acompañan al amor.
Así pues, ayer estaba yo en plena lectura, con Wendy a mi lado deshaciendo y rehaciendo uno de sus puzzles (tiene cuatro que va haciendo y rehaciendo como si cada vez fuera la primera vez). De pronto, me encontré con esta frase, que me llegó al alma: "Muchos hombres descubren el ancho mundo intentando sólo hacer fortuna. Tú, hijo mío, tropezarás con un tesoro al intentar conocer el mundo".
No pude reprimirme e interrumpí a Wendy para leérsela. Ella sonrió, con esa sonrisa que quiere decir "que guapo estás cuando te pones bobo" y soltó "Ay, mi poeta". Hace años hubiera acompañado estas palabras con un abrazo y un beso. Ayer simplemente sonrió coqueta.
Es lo bueno que tienen los años de convivencia. Ya no hacen falta gestos para disimular el sarcasmo. El sarcasmo es aceptado como uno más de los gestos que acompañan al amor.
viernes, 18 de marzo de 2011
En el aire
Mi viejo cuaderno continua vacío de ideas. Todas se pierden por mi boca. Pero nunca recuerdo poner en marcha mi grabadora. Y, cuando recuerdo llevarla encima, me olvido de cambiarle las pilas. Y siempre se apaga antes del mejor verso. Los versos se pierden en el aire, mientras yo me pierdo por las calles.
lunes, 28 de febrero de 2011
El camino
Un amigo me dijo hace tiempo que la melancolía es una buena herramienta para la creación artística, pero una nefasta opción de vida. La verdad és que no estoy melancólico. De hecho no tengo tiempo a estarlo. Por suerte, tengo infinidad de cosas por hacer. Algunas, obligadas; las otras, porque me gustan. Desde hace un tiempo, he conseguido trampearle algunos minutos al tiempo.
Una prueba de ello es que he vuelto a escribir en este blog. Este mismo amigo me dijo, otro día, que lo importante no era la meta, sinó el camino que se ha seguido hasta ella. Estoy de acuerdo. Pero considero que, en algunas ocasiones, el camino es demasiado confuso, largo y pesado, como para no valorar en su justa medida el lugar donde se ha llegado.
Una prueba de ello es que he vuelto a escribir en este blog. Este mismo amigo me dijo, otro día, que lo importante no era la meta, sinó el camino que se ha seguido hasta ella. Estoy de acuerdo. Pero considero que, en algunas ocasiones, el camino es demasiado confuso, largo y pesado, como para no valorar en su justa medida el lugar donde se ha llegado.
jueves, 6 de agosto de 2009
De verano y agostos
Ha llegado el mes de agosto y con él, las deseadas vacaciones. O eso se esperaba este ingenuo el dia 1 de agosto. Hasta que Wendy sugirió, mirándome de reojo: "Podríamos aprovechar estos días para pintar el piso, no?". Así que así estamos. Con brocha en mano y vestidos todo el día con el chandal que me regalaron mis padres en mi decimosexto aniversario. Por suerte, el dia 11 nos vamos a las islas!!!
Mientras tanto, Tootles (nuestro particular y bien hallado niño perdido) continua creciendo en el vientre de Wendy a un ritmo imparable... Y su habitación todavía por preparar. Según Wendy, a la vuelta de las islas, continuaremos nuestro bricolaje hogareño por su habitación. Está visto que estas vacaciones se limitarán a una semana!!!
Mientras tanto, Tootles (nuestro particular y bien hallado niño perdido) continua creciendo en el vientre de Wendy a un ritmo imparable... Y su habitación todavía por preparar. Según Wendy, a la vuelta de las islas, continuaremos nuestro bricolaje hogareño por su habitación. Está visto que estas vacaciones se limitarán a una semana!!!
jueves, 28 de mayo de 2009
Fatal regreso
Menudos días he escogido para retomar este cuaderno de bitácora que más que mi rumbo describe mi deriva... Pero, en fin, quizás porque estos días son como son que he decidido reescribir, aunque noto que mis dedos ya no encuentran tan fácilmente las teclas ni mis ideas encuentran fácilmente mi mente. Se nos han ido dos grandes, inmensos, irremplazables, irreverentes, inimitables... geniales! Seguro que Pepe está haciendo reir a su
Federico, mientras Mario habla con Schopenhauer sobre el amor, las mujeres
y la vida.
Federico, mientras Mario habla con Schopenhauer sobre el amor, las mujeres
y la vida.Mario

¿Qué pasó? Me levanté temprano, me duché y me lavé los dientes. Me perfumé y salí a la calle a la misma hora de siempre. ¿Qué hice mal? El cielo estaba gris, lloraba. La palabra se quedó huérfana, muda, por tu marcha. Llegó el fatídico día. Estaba claro que tarde o temprano llegaría, pero nadie quería creerselo. Y de pronto, llegó, y nos lo tuvimos que creer a la fuerza. No tardaron en saltar las primeras voces coreando tu nombre. No faltaron ni sobraron. Tus amigos te recordaron, tus enemigos intentan todavía olvidarte... Pero no pueden. Porque tu voz se hizo fuerte a base de golpes... Porque la palabra escrita tiene un inconveniente para los malvados: No se olvida, porque se puede releer. Cuatro días antes de tu marcha, muchos estábamos recitando en voz alta tus palabras para animarte, para acompañarte. Ahora que nos has dejado, seguiremos cantando y recitando... Porque es lo que tú harías... Porque es lo que nos has enseñado. Gracias, Mario, y hasta la vista!
viernes, 18 de julio de 2008
El fin del mundo (o, en su defecto, de los descampados urbanos)
Wendy y un servidor poseemos un coche. Mejor dicho, es un vehículo de cuatro ruedas de unos 20 años; con pocos quilómetros en su motor, pero con muchas manos en su volante; cuya radio se come nuestros maltrechos cassettes, y con una enfermedad crónica de dirección, que precisa una intervención dificilísima y carísima. Tiene una característica muy peculiar: Su antena de radio no es tal, sino un alambre muy grueso doblado por un centenar de puntos, como si el viento lo hubiera deformado a su antojo. Más que un coche, a veces me recuerda a un 'Snorkel'. Aún así, como si de un hijo echado a perder, Wendy y yo no podemos evitar decir, en cuanto lo miramos, "pero es nuestro coche".
Debido a los problemas de aparcamiento de mi barrio, hace una semana lo aparqué en el último descampado que queda en mi barrio. Ayer a las 8:30 de la mañana me llamó Wendy al móvil muy alarmada: "Peter, el descampado ha desaparecido... Y con él, nuestro coche. Levántate de la cama y ve a buscarlo, por Dios!".
Como pude, me levanté de la cama y salí a la calle dispuesto a rastrear el dichoso descampado volátil. Y me quedé asombrado ante la visión que apareció ante mis ojos. Dos días antes, era el típico descampado, con sus cientos de coches aparcados anárquicamente, sus regateras en la tierra provocadas por las lluvias de mayo, árboles moribundos repartidos aquí y allí por el azar, su polvo, su arena como suelo, algún que otro grupo de gente bebiendo de tetrabriks junto a una furgoneta con la puerta trasera abierta, y algún que otro indigente paseando entre la basura que se acumulaba en sus rincones. Ayer por la mañana, el descampado era un estepa sin árboles, con algunas excavadoras en el horizonte, el suelo era totalmente liso... Y lo más importante, no había ningún coche.
Regresé corriendo a casa y llamé a información de gruas municipales. La chica al otro lado del hilo me explicó que mi coche no estaba en ningún depósito municipal (como temía, al igual que temía la multa por liberarlo del encierro), sino que los operarios de la grúa me lo habían movido de sitio. Continuaba en el descampado, pero en una zona que por la inclinación yo no había podido ver antes. Me salió la risa tonta y le expliqué a la chica que "menos mal, porque, claro, yo no lo había aparcado mal y como no cojo el coche cada día, claro, no sabía que había obras, y menudo regalito tener que pagar una multa por unas obras municipales, y que muchas gracias por la información y que disculpe las molestias...". La chica contestó un simple y seco: "De nada, adiós." y colgó. Mi enojo por su actitud quedó eclipsado por las buenas noticias.
Fuí de nuevo al descampado por la parte de atrás y allá estaba mi 'snorkel', entre dos furgonetas que lo protegían, todo lleno de barro y polvo debido a las condenadas obras. Mientras arrancaba el coche, pensé que en Barcelona cada vez quedan menos descampados donde aparcar el coche gratuitamente y cada vez hay más zonas verdes donde aparcar el coche pagando...
Por la noche, Wendy me preguntó por el coche, sólo le pude responder que la gente cada vez me parece más rancia refiriéndome al tono usado por la chica del teléfono informativo... "Yo, que estaba tan feliz por saber donde estaba mi coche, sumado a la alegría de no tener que pagar una multa, le había querido expresar a la chica de información mi agradecimiento hacia las autoridades, que, en contra de lo que dice la gente, a veces sí que mira por la gente y se comporta de forma lógica, desplazando el vehículo a otra parte en lugar de llevárselo al depósito, porque, claro, no era justo que tuviera que pagar una multa si no había aparcado mal y, claro...". Wendy cogió el mando a distancia del televisor, subió el volumen y cambió de tema con un regate magistral: "Mira, comienzan las noticias!".
Regresé corriendo a casa y llamé a información de gruas municipales. La chica al otro lado del hilo me explicó que mi coche no estaba en ningún depósito municipal (como temía, al igual que temía la multa por liberarlo del encierro), sino que los operarios de la grúa me lo habían movido de sitio. Continuaba en el descampado, pero en una zona que por la inclinación yo no había podido ver antes. Me salió la risa tonta y le expliqué a la chica que "menos mal, porque, claro, yo no lo había aparcado mal y como no cojo el coche cada día, claro, no sabía que había obras, y menudo regalito tener que pagar una multa por unas obras municipales, y que muchas gracias por la información y que disculpe las molestias...". La chica contestó un simple y seco: "De nada, adiós." y colgó. Mi enojo por su actitud quedó eclipsado por las buenas noticias.
Fuí de nuevo al descampado por la parte de atrás y allá estaba mi 'snorkel', entre dos furgonetas que lo protegían, todo lleno de barro y polvo debido a las condenadas obras. Mientras arrancaba el coche, pensé que en Barcelona cada vez quedan menos descampados donde aparcar el coche gratuitamente y cada vez hay más zonas verdes donde aparcar el coche pagando...
Por la noche, Wendy me preguntó por el coche, sólo le pude responder que la gente cada vez me parece más rancia refiriéndome al tono usado por la chica del teléfono informativo... "Yo, que estaba tan feliz por saber donde estaba mi coche, sumado a la alegría de no tener que pagar una multa, le había querido expresar a la chica de información mi agradecimiento hacia las autoridades, que, en contra de lo que dice la gente, a veces sí que mira por la gente y se comporta de forma lógica, desplazando el vehículo a otra parte en lugar de llevárselo al depósito, porque, claro, no era justo que tuviera que pagar una multa si no había aparcado mal y, claro...". Wendy cogió el mando a distancia del televisor, subió el volumen y cambió de tema con un regate magistral: "Mira, comienzan las noticias!".
Que fantástica serie "Los Snorkels"! Y que parecidos a los Pitufos que eran los puñeteros!


viernes, 11 de julio de 2008
De Puentos y Marruecos
Hoy estoy contento por dos cosas. De hecho, no me gusta hablar mucho sobre mí, pero hay dos eventos personales que me han alegrado estas últimas 24 horas y querría compartirlos con vosotros...
Por un lado, ayer el dueto poético-cuentil Puentos actuamos en nuestro bar talismán "L'Astrolabi". Y, sin que sirva de precedente, nos salió realmente bien... O al menos esa es la sensación que nos quedó después de hablar con el público. Inés bordó los cuentos, estuvo más expresiva que nunca, nos hizo reir, pensar... Y yo... Bueno... Fue uno de esos extraños días en que te propones una sesión de poemas tranquilos, tristes, nostálgicos... Y la gente acaba riéndose mogollón y todo lo que dices tiene gracia (aunque no la tenía!).
Si este párrafo no ha inflado suficiente mi ego, aquí os dejo con un artículo mío publicado en el semanario "L'ndependent de Gràcia" en la edición de hoy... Otro granito de arena en la dificultosa montaña del orgullo y la autoestima.
PD: Como la imagen ha quedado muy pequeña, si clicáis encima, os remitirá directamente a la página web de L'Independent, donde podréis consultarla a tamaño 'leible'.
Por un lado, ayer el dueto poético-cuentil Puentos actuamos en nuestro bar talismán "L'Astrolabi". Y, sin que sirva de precedente, nos salió realmente bien... O al menos esa es la sensación que nos quedó después de hablar con el público. Inés bordó los cuentos, estuvo más expresiva que nunca, nos hizo reir, pensar... Y yo... Bueno... Fue uno de esos extraños días en que te propones una sesión de poemas tranquilos, tristes, nostálgicos... Y la gente acaba riéndose mogollón y todo lo que dices tiene gracia (aunque no la tenía!).
PD: Como la imagen ha quedado muy pequeña, si clicáis encima, os remitirá directamente a la página web de L'Independent, donde podréis consultarla a tamaño 'leible'.
jueves, 3 de julio de 2008
El món està ben girat
Surgió hace un mes una noticia que me inquietó. Después de estos días parece que esta noticia haya desaparecido, pero mucho me temo que nada está más lejos de la realidad. La Unión Europea aprobaba una ley por unanimidad, según la cual un inmigrante podía ser encarcelado seis meses, ampliables hasta un total de 18 meses, antes de ser repatriado a su país. Su único delito: No tener papeles. Es una medida que no entiendo, ya que a esta persona no sólo se la 'castiga' devolviéndola a su país (del que ha huído), sinó que además se la encierra como si hubiera robado, matado, estafado... Su delito es haber viajado a otro país sin conseguir la documentación necesaria.
Parece ser que la humanidad definitivamente ha olvidado quiénes somos los seres humanos y nuestra historia. El ser humano fue en un inicio una especie animal nómada, que iba de un lado para otro, recolectando vegetales por el camino y cazando por aquellos parajes por los que pasaba. Tardó varios miles de años en convertirse en una sociedad sedentaria con sus poblados que, curiosamente, comerciaban entre ellos. ¿Qué sería de esta Europa democrática y plural de no ser por los griegos, que viajaron por todo el Mediterranio contactando con otras sociedades? Y los cartagineses y los fenicios, otros grandes comerciantes que nunca entendieron de fronteras.
Cada vez está más claro que en algún punto del pasado siglo XX el ser humano olvidó que las fronteras son un invento humano, una línea negra trazada en un mapa. Una línea que cruza mares dividiéndolos, que parte montañas por la mitad... Pero cuando uno ve esos mares y esas montañas no consigue ver esa inmensa línea negra... Las olas del mar cruzan las fronteras cuando quieren y las montañas sólo saben de viento y lluvia.
Parece ser que la humanidad definitivamente ha olvidado quiénes somos los seres humanos y nuestra historia. El ser humano fue en un inicio una especie animal nómada, que iba de un lado para otro, recolectando vegetales por el camino y cazando por aquellos parajes por los que pasaba. Tardó varios miles de años en convertirse en una sociedad sedentaria con sus poblados que, curiosamente, comerciaban entre ellos. ¿Qué sería de esta Europa democrática y plural de no ser por los griegos, que viajaron por todo el Mediterranio contactando con otras sociedades? Y los cartagineses y los fenicios, otros grandes comerciantes que nunca entendieron de fronteras.
Cada vez está más claro que en algún punto del pasado siglo XX el ser humano olvidó que las fronteras son un invento humano, una línea negra trazada en un mapa. Una línea que cruza mares dividiéndolos, que parte montañas por la mitad... Pero cuando uno ve esos mares y esas montañas no consigue ver esa inmensa línea negra... Las olas del mar cruzan las fronteras cuando quieren y las montañas sólo saben de viento y lluvia.
lunes, 17 de marzo de 2008
Pequeña reflexión en voz alta (III)
¿Por qué nos empeñamos en creer que tenemos razón y que nuestra verdad es la verdad absoluta, si durante más de 10.000 años la humanidad ha intentado por medio de filósofos y clérigos encontrar la 'verdad' y ha fracasado? ¡Cuantas energías malgastadas!
domingo, 16 de marzo de 2008
Pequeña reflexión en voz alta (II)
¿Por qué todos corremos tanto, de aquí para allá, sin descansar, si al final siempre acabamos haciendo cola?
Pequeña reflexión en voz alta
¿Por qué, sin ninguna razón aparente, de pronto, en la situación más inverosímil, recordamos a alguien de nuestro pasado, e inmediatamente nos ponemos tristes?
viernes, 7 de marzo de 2008
Aldeas
Llevaba unos meses viviendo en aquella aldea... Bueno, en realidad, vivía en sus esquinas, en sus rincones, en sus establos, ya que los aldeanos nunca aceptaron mi llegada y se negaron desde un principio a que cualquiera de ellos me diera morada, cena, cama o abrigo. Pero aquella aldea era estupenda y me gustaba. Así que, pese a la reticencia de los aldeanos, decidí vivir en ella, aunque fuera durmiendo en sus calles. Cada noche buscaba la mejor estancia según mi ánimo y el estado atmosférico, claro. Si llovía, elegía un establo... Si se podían ver las estrellas, un descampado un tanto alejado del pueblo... Si hacía frío, en un pajar... Así subsistí durante un tiempo.
Fue una noche cualquiera, no era especial, ni había luna llena, mientras paseaba a oscuras por el pueblo, cuando una puerta se abrió a mi paso. El aldeano me miró, me sonrió y me explicó que aquella mañana me había visto subir a una higuera para coger uno de sus frutos. Él tenía hectáreas de higueras y necesitaba un ayudante. Me preguntó si me interesaba. Yo dije que sí y entonces me hizo pasar. Me explicó que ningún trabajador suyo viviría en la calle... Me ofreció morada, comida y compañía mientras trabajara para él.
En ese momento pensé que aquello que había deseado tanto en otras épocas, a base de tiempo y costumbre, se me presentaba ahora como algo insulso y, peor aún, como una especie de prisión. Nunca más podría volver a elegir el lugar donde dormir, no podría volver a elegir aquello que me venía en gana comer, ni la hora de pasear, ni la hora de dormitar... A partir de entonces debería seguir el escrupuloso horario del aldeano y, a cambio, él elegiría donde dormiría yo, aquello que comería y cuando descansaría...
La tentación fue fuerte... Pero finalmente escogí trabajar para aquel hombre. A veces, me pregunto porque hice esa elección, entonces me acomodo las mantas y duermo como un tronco.
Fue una noche cualquiera, no era especial, ni había luna llena, mientras paseaba a oscuras por el pueblo, cuando una puerta se abrió a mi paso. El aldeano me miró, me sonrió y me explicó que aquella mañana me había visto subir a una higuera para coger uno de sus frutos. Él tenía hectáreas de higueras y necesitaba un ayudante. Me preguntó si me interesaba. Yo dije que sí y entonces me hizo pasar. Me explicó que ningún trabajador suyo viviría en la calle... Me ofreció morada, comida y compañía mientras trabajara para él.
En ese momento pensé que aquello que había deseado tanto en otras épocas, a base de tiempo y costumbre, se me presentaba ahora como algo insulso y, peor aún, como una especie de prisión. Nunca más podría volver a elegir el lugar donde dormir, no podría volver a elegir aquello que me venía en gana comer, ni la hora de pasear, ni la hora de dormitar... A partir de entonces debería seguir el escrupuloso horario del aldeano y, a cambio, él elegiría donde dormiría yo, aquello que comería y cuando descansaría...
La tentación fue fuerte... Pero finalmente escogí trabajar para aquel hombre. A veces, me pregunto porque hice esa elección, entonces me acomodo las mantas y duermo como un tronco.
jueves, 6 de marzo de 2008
Supersticiones
Creo que Wendy es atea: la verdad es que Dios nunca ha participado ni capitalizado demasiado nuestras conversaciones diarias. Pero es extremadamente espiritual. Nuestra casa está repleta de libros de Paulo Coelho, de magia, de hadas, de chakras, de reiki, de quiromancia (no confundir con tauromaquia: la magia de los cornudos)... Hace un mes, su atención se centró en el poder curativo de las piedras. Cansada de un mal de ojo boomeríntico que no supimos esquivar, comenzó a devorar los libros sobre este tema y arrasó con las pocas tiendas especializadas de Gràcia. Se hizo un amuleto que según ella le traería buena suerte. A pesar de mi escepticismo, tengo que reconocer que después de una semana la mayoría de nuestros problemas se solucionaron.
Ante esta experiencia, ha dedicado estos últimos días a la confección de amuletos para algunas personas que conoce. A cada uno nos ha hecho un amuleto a nuestra medida, teniendo en cuenta nuestra situación vital. Desde ayer llevo una turmalina colgada a mi cuello. La turmalina es una piedra volcánica, por tanto, es de color negro, está quemada pues surgió de las entrañas de la tierra, sus ingredientes son el fuego, el calor y una explosión final que la puso al alcance de los geólogos. Según Wendy es una piedra muy potente, que permite una mayor concentración, una mayor inspiración e intuición, en el plano profesional ayuda a tomar decisiones rápidas, concretas y acertadas. Eso espero ya que pesa un poco... No me acordé de preguntarle sus posibles efectos sobre mis cervicales!!!

Aún así la llevo puesta. Nunca he sido demasiado supersticioso, pero... Y si me la saco, ¿qué pasaría?... De momento, prefiero que quede la duda. Creer, no creo; pero haberlas, haylas.
Airear la habitación
Entre el viento huracanado, las temperaturas gélidas de este marzo, los sondeos electorales y la presidencia episcopal, los rayos del Sol bañan mi habitación desde primeras horas de la mañana. El rey astro impone su fuerza sobre la luna y se aposenta en nuestra vida ensanchando su reino minuto a minuto, metro a metro, dia a dia. Ya llegarán los nubarrones, pero hoy el Sol es el rey.
lunes, 24 de diciembre de 2007
Rec (Grabando)
Hace unos días, un amigo nos regaló a Wendy y a un servidor unos tickets canjeables por unas entradas para el cine. Hace meses que no íbamos al cine, así que el regalo nos entusiasmó, y ayer fue el día elegido para el gran evento. Fuimos a los cines y miramos el horario de las sesiones. Queríamos ver varias películas: "La habitación de Fermat" y "El orfanato" eran nuestras predilectas, pero comenzaban dos horas después. Justo en ese momento, comenzaban los anuncios en la sala donde se proyectaba "REC", la última película de Jaume Balagueró.
Balagueró es un director que me encanta y he visto todas sus películas, excepto, por supuesto, "Operación Triunfo". Él siempre explica que, de vez en cuando, se debe hacer una película a disgusto pero en la que paguen bien, para que así uno pueda hacer las películas que quiere. Le perdonamos. Excepto por ese monstruo cinematográfico con tintes de marketing, más que de séptimo arte, su carrera es excelente. "Los sin nombre", "Darkness" y "Frágiles" (espero que haberme dejado ninguna) son espeluznantes.
Y he conseguido que a Wendy también le guste. Así que entramos en la sala corriendo para ver la que dicen que es la película más terrorífica de los últimos años. Sin palabras.
Acabé la película con dolor de mandíbulas de tanto apretar los dientes, con las manos dormidas de lo fuerte que agarré los apoyabrazos... Incluso, en cierto momento de la película, Wendy soltó mi mano quejándose del daño que inconscientemente le estaba infringiendo a sus delicados dedos. Es terrorífica. Al principio, no parece una gran película, es un poco lenta... Pero poco a poco la acción se vuelve trepidante y te mantiene en tensión para el resto del film.
Se la ha comparado con "Blair Witch Project" por el uso de la cámara subjetiva, pero "REC" la supera en todos los sentidos: tensión, argumento, miedo, incluso en lo que se llega a ver. Estas películas adolecen a veces de que no se ve casi nada, en "REC" no se ve nada hasta que, de pronto, se ve TODO. También se la compara con "28 días después" (otra gran película de terror), pero únicamente tienen en común el tema de los zombies, por el resto son totalmente diferentes.
Creo que uno de los mayores aciertos de Balagueró en esta película es el uso de un escenario como los rellanos de un edificio cualquiera (combinado con la participación de actores y actrices poco conocidos). Esta combinación le da mucho realismo y activa nuestro chip del miedo colectivo. Quien no ha escuchado ruidos extraños o gritos en algún piso mientras subía las escaleras, o por la noche a quien no se le ha apagado las luces y se ha quedado a oscuras entre rellano y rellano. Estos hechos cotidianos se convierten en los protagonistas de esta película de miedo. A una compañera de trabajo de Wendy todavía le dan reparo las escaleras de su edificio una semana después de ver la película. No me extraña, hoy he ido a comprar y he sentido esa extraña sensación mientras bajaba a la calle. Ese ruido indeterminado dos pisos arriba, una puerta que se cierra y que no podemos localizar...
La película también me ha hecho reflexionar sobre otra cuestión. Es curioso como en la película más famosa de zombies "La noche de los muertos vivientes", estos seres horrendos se movían a paso de tortuga y su mayor peligro residía en su mayor número. Recuerdo que la casa acababa rodeada de zombies que no se detenían ante ninguna puerta o ventana, pero que se movían lentamente. Sin embargo, ya desde "28 días después", en las actuales películas de zombies estos corren, como llevados por el diablo, y son mucho más agresivos y peligrosos que los de los años 60 y 70. Incluso, ahora ya no son muertos que por alguna razón extraña vuelven a la vida, sinó que son enfermos de un extraño virus, muy parecido a la rabia, que les lleva a un estado de agresividad total, y no ya a un estado de alma en pena. La sociedad es cambiante, evoluciona, y el cine es un reflejo de ello. Los zombies lentos de los años 70 ya no dan miedo, porque estamos acostumbrados a que un Rambo o un Schwarzenegger de pacotilla pueda matar a 200 malos sólo con un machete. Por lo que los zombies, como todos, han tenido que evolucionar y convertirse en seres rápidos, agresivos e incluso más indiscriminados que los vampiros o que los terroristas islámicos, para volver a poblar nuestras peores pesadillas.
Balagueró es un director que me encanta y he visto todas sus películas, excepto, por supuesto, "Operación Triunfo". Él siempre explica que, de vez en cuando, se debe hacer una película a disgusto pero en la que paguen bien, para que así uno pueda hacer las películas que quiere. Le perdonamos. Excepto por ese monstruo cinematográfico con tintes de marketing, más que de séptimo arte, su carrera es excelente. "Los sin nombre", "Darkness" y "Frágiles" (espero que haberme dejado ninguna) son espeluznantes.
Y he conseguido que a Wendy también le guste. Así que entramos en la sala corriendo para ver la que dicen que es la película más terrorífica de los últimos años. Sin palabras.
Acabé la película con dolor de mandíbulas de tanto apretar los dientes, con las manos dormidas de lo fuerte que agarré los apoyabrazos... Incluso, en cierto momento de la película, Wendy soltó mi mano quejándose del daño que inconscientemente le estaba infringiendo a sus delicados dedos. Es terrorífica. Al principio, no parece una gran película, es un poco lenta... Pero poco a poco la acción se vuelve trepidante y te mantiene en tensión para el resto del film.
Se la ha comparado con "Blair Witch Project" por el uso de la cámara subjetiva, pero "REC" la supera en todos los sentidos: tensión, argumento, miedo, incluso en lo que se llega a ver. Estas películas adolecen a veces de que no se ve casi nada, en "REC" no se ve nada hasta que, de pronto, se ve TODO. También se la compara con "28 días después" (otra gran película de terror), pero únicamente tienen en común el tema de los zombies, por el resto son totalmente diferentes.
Creo que uno de los mayores aciertos de Balagueró en esta película es el uso de un escenario como los rellanos de un edificio cualquiera (combinado con la participación de actores y actrices poco conocidos). Esta combinación le da mucho realismo y activa nuestro chip del miedo colectivo. Quien no ha escuchado ruidos extraños o gritos en algún piso mientras subía las escaleras, o por la noche a quien no se le ha apagado las luces y se ha quedado a oscuras entre rellano y rellano. Estos hechos cotidianos se convierten en los protagonistas de esta película de miedo. A una compañera de trabajo de Wendy todavía le dan reparo las escaleras de su edificio una semana después de ver la película. No me extraña, hoy he ido a comprar y he sentido esa extraña sensación mientras bajaba a la calle. Ese ruido indeterminado dos pisos arriba, una puerta que se cierra y que no podemos localizar...
La película también me ha hecho reflexionar sobre otra cuestión. Es curioso como en la película más famosa de zombies "La noche de los muertos vivientes", estos seres horrendos se movían a paso de tortuga y su mayor peligro residía en su mayor número. Recuerdo que la casa acababa rodeada de zombies que no se detenían ante ninguna puerta o ventana, pero que se movían lentamente. Sin embargo, ya desde "28 días después", en las actuales películas de zombies estos corren, como llevados por el diablo, y son mucho más agresivos y peligrosos que los de los años 60 y 70. Incluso, ahora ya no son muertos que por alguna razón extraña vuelven a la vida, sinó que son enfermos de un extraño virus, muy parecido a la rabia, que les lleva a un estado de agresividad total, y no ya a un estado de alma en pena. La sociedad es cambiante, evoluciona, y el cine es un reflejo de ello. Los zombies lentos de los años 70 ya no dan miedo, porque estamos acostumbrados a que un Rambo o un Schwarzenegger de pacotilla pueda matar a 200 malos sólo con un machete. Por lo que los zombies, como todos, han tenido que evolucionar y convertirse en seres rápidos, agresivos e incluso más indiscriminados que los vampiros o que los terroristas islámicos, para volver a poblar nuestras peores pesadillas.
sábado, 22 de diciembre de 2007
Recuerdos
Las fechas navideñas estimulan a la memoria. Quizás sea debido a las lucecitas que decoran las calles, o al hecho que todas las televisiones programan películas edulcoradas y concursos solidarios, o a que, como cada Navidad, se repiten los mismos hábitos sociales: montar el belén, montar el árbol de navidad, montar la decoración y montar un cristo cuando por otro año consecutivo no nos ha tocado el Gordo de Navidad. Así pues, y como uno no es de piedra, he recordado uno de los primeros regalos que quise regalar. A mi madre le encanta 'El bolero de Ravel', esa obra maestra de la música contemporánea. Curiosamente, a Wendy también le encanta esta obra musical, lo cual me hace pensar que debería ir al psiquiatra, por si acaso tengo uno de esos síndromes con nombre de mito griego, ya que no es normal que a todas las mujeres de mi vida les guste esta canción. Pero dejemos a un lado mis manías y paranoyas subconscientes (o inconscientes, debería repasar mis apuntes sobre Freud). Por esa época, sólo teníamos 'El bolero de Ravel' en disco de vinilo y nuestro giradisco estaba estropeado, por lo que pensé en regalárselo en Compact Disc...
Nota del Autor (que, aunque no tenga nada que ver con la historia, me apetecía escribir): Imaginaos al viejo Peter Pan, delante de su ordenador, con un cigarrillo medio consumido y acariciándose el mentón. Una voz en off dice: Nunca olvidaré el momento en el que sentí que me hacía mayor. Y, ahora, fijaos que la imagen se difumina, mientras el humo del cigarro invade la totalidad de la pantalla. El humo se esparce y aparece un joven Peter Pan en una clase de la Universidad. La voz en off continúa: Fue hace unos pocos años, yo contaba con 22 años y estaba en primero de Periodismo, rodeado de jóvenes recién salidos del instituto, que contaban a lo sumo con 19 años. La profesora de radio nos explicaba como manejar un disco de vinilo para que sonara en directo. Consistía en girar al revés el disco, no para escuchar mensajes satánicos, como muchos hemos hecho con los discos de AC/DC, sinó para encontrar 'auditivamente' e intuitivamente cuando y donde comenzaba la canción. La profesora pidió un voluntario para que lo hiciera. Una compañera se ofreció y comenzó a girar el vinilo. Cuando se escucho el primer sonido, mi compañera continuó girando el disco, mientras la profesora le preguntaba porque no paraba de girarlo. Lo volvió a intentar varias veces, pero siempre giraba de más el disco. Al final, la profesora le preguntó porque le daba tantas vueltas y no paraba nunca. Mi compañera respondió: "Es que estoy buscando donde comienza, pero no lo veo. No se ve bien". Por supuesto, la chica nunca había visto un disco (bien al contrario, mis primeros discos fueron de vinilo), por lo que no sabía que el disco hay que 'escucharlo', ya que es imposible encontrar el punto donde comienza una canción. De ahí que también se le llame Microsurco.
Vuelta al presente gracias al mismo efecto del humo difuminando la imagen... Como iba diciendo, o mejor dicho, escribiendo, decidí regalarle a mi madre el CD del 'bolero de Ravel'. Ahora, viene un flashback, mucho más lejano en el tiempo que el anterior. En esta ocasión la imagen pasará del color al blanco y negro... Incluso, para aquellos amantes del cine antiguo, podría tener la apariencia de una película muda, con música de fondo y los diálogos escritos, ahí cada uno con su imaginación.
Yo contaba con sólo 10 años, pero mis ideas anticapitalistas ya estaban totalmente asentadas en mi mente. Así que, en lugar de ir a un gran almacen para buscar el CD, fui a una pequeña tienda de música dispuesta al lado del mercado municipal. Llegué a la tienda y dije decidido: "Perdone, ¿tienen el bolero de Ravel, por favor?". La dependienta hizo que no con la cabeza y respondió con una sonrisa: "No, pero si quieres, tenemos 'Los boleros de Moncho'". "No, gracias", fue mi escueta respuesta. En aquel momento, me tuve que comer mi orgullo con patatas y cogí el metro en dirección al centro de Barcelona. Poco después, apenas veinte minutos, ya tenía en mis manos el preciado regalo. Por supuesto, lo había encontrado sin ningún tipo de problemas, y con una oferta del 20% de su precio, en una de las estanterias de la sección de música de El Corte Inglés.
Nota del Autor (que, aunque no tenga nada que ver con la historia, me apetecía escribir): Imaginaos al viejo Peter Pan, delante de su ordenador, con un cigarrillo medio consumido y acariciándose el mentón. Una voz en off dice: Nunca olvidaré el momento en el que sentí que me hacía mayor. Y, ahora, fijaos que la imagen se difumina, mientras el humo del cigarro invade la totalidad de la pantalla. El humo se esparce y aparece un joven Peter Pan en una clase de la Universidad. La voz en off continúa: Fue hace unos pocos años, yo contaba con 22 años y estaba en primero de Periodismo, rodeado de jóvenes recién salidos del instituto, que contaban a lo sumo con 19 años. La profesora de radio nos explicaba como manejar un disco de vinilo para que sonara en directo. Consistía en girar al revés el disco, no para escuchar mensajes satánicos, como muchos hemos hecho con los discos de AC/DC, sinó para encontrar 'auditivamente' e intuitivamente cuando y donde comenzaba la canción. La profesora pidió un voluntario para que lo hiciera. Una compañera se ofreció y comenzó a girar el vinilo. Cuando se escucho el primer sonido, mi compañera continuó girando el disco, mientras la profesora le preguntaba porque no paraba de girarlo. Lo volvió a intentar varias veces, pero siempre giraba de más el disco. Al final, la profesora le preguntó porque le daba tantas vueltas y no paraba nunca. Mi compañera respondió: "Es que estoy buscando donde comienza, pero no lo veo. No se ve bien". Por supuesto, la chica nunca había visto un disco (bien al contrario, mis primeros discos fueron de vinilo), por lo que no sabía que el disco hay que 'escucharlo', ya que es imposible encontrar el punto donde comienza una canción. De ahí que también se le llame Microsurco.
Vuelta al presente gracias al mismo efecto del humo difuminando la imagen... Como iba diciendo, o mejor dicho, escribiendo, decidí regalarle a mi madre el CD del 'bolero de Ravel'. Ahora, viene un flashback, mucho más lejano en el tiempo que el anterior. En esta ocasión la imagen pasará del color al blanco y negro... Incluso, para aquellos amantes del cine antiguo, podría tener la apariencia de una película muda, con música de fondo y los diálogos escritos, ahí cada uno con su imaginación.
Yo contaba con sólo 10 años, pero mis ideas anticapitalistas ya estaban totalmente asentadas en mi mente. Así que, en lugar de ir a un gran almacen para buscar el CD, fui a una pequeña tienda de música dispuesta al lado del mercado municipal. Llegué a la tienda y dije decidido: "Perdone, ¿tienen el bolero de Ravel, por favor?". La dependienta hizo que no con la cabeza y respondió con una sonrisa: "No, pero si quieres, tenemos 'Los boleros de Moncho'". "No, gracias", fue mi escueta respuesta. En aquel momento, me tuve que comer mi orgullo con patatas y cogí el metro en dirección al centro de Barcelona. Poco después, apenas veinte minutos, ya tenía en mis manos el preciado regalo. Por supuesto, lo había encontrado sin ningún tipo de problemas, y con una oferta del 20% de su precio, en una de las estanterias de la sección de música de El Corte Inglés.
viernes, 21 de diciembre de 2007
Disculpas
Se me cae la cara de vergüenza cada vez que entro en mi blog. Hace meses que no escribo con cierta asiduidad y esto me llena de pena y de rubor. Quizás, es que no tengo nada interesante que explicar...
Aún así, espero que entendáis que una persona como yo, que ha visitado durante décadas mundos extraordinarios junto a Campanilla, necesite un tiempo prudencial para asimilar todos estos extraños comportamientos que vosotros llamáis, con una cierta frivolidad, 'tradiciones' o 'costumbres'.
Así que he decidido aprovechar las vacaciones de Navidad para escribir todo aquello que he estado pensando, pero que no he plasmado en la pantalla, durante estos meses de silencio cibernáutico. Escribiré un post por día, sí señor, sin miedo a equivocarme, sin miedo a las represalias, sin miedo a quedarme en blanco... Simplemente, escribir.
Ahora estoy mucho más tranquilo... Así que me voy a cenar... Mañana escribiré mi primer post diario... No hay que forzar a la mente, aún podría ser que toda esta energía renovada se escapara por alguno de mis poros... Realmente, uno se queda mucho más relajado después de tomar una decisión trascendental...
Aún así, espero que entendáis que una persona como yo, que ha visitado durante décadas mundos extraordinarios junto a Campanilla, necesite un tiempo prudencial para asimilar todos estos extraños comportamientos que vosotros llamáis, con una cierta frivolidad, 'tradiciones' o 'costumbres'.
Así que he decidido aprovechar las vacaciones de Navidad para escribir todo aquello que he estado pensando, pero que no he plasmado en la pantalla, durante estos meses de silencio cibernáutico. Escribiré un post por día, sí señor, sin miedo a equivocarme, sin miedo a las represalias, sin miedo a quedarme en blanco... Simplemente, escribir.
Ahora estoy mucho más tranquilo... Así que me voy a cenar... Mañana escribiré mi primer post diario... No hay que forzar a la mente, aún podría ser que toda esta energía renovada se escapara por alguno de mis poros... Realmente, uno se queda mucho más relajado después de tomar una decisión trascendental...
jueves, 22 de noviembre de 2007
Óbitos
Me viene ocurriendo en las últimas semanas que me entero de la actualidad, no por los telediarios o el periódico, sinó gracias a mis amigos que cuidan de mi conocimiento de la realidad actual. Ayer, Merlí me comentó la muerte de Fernando Fernán Gómez, tras lo cual sólo pude pronunciar un breve "Hostia". Me quedé reflexionando sobre la trivialidad de nuestra vida, el paso del tiempo... Y, después de unos largos segundos de silencio, desarrollé una nueva teoría absurda de las mías:
- Es curioso como los famosos desaparecen de un día para otro y, después de un tiempo, nos enteramos que se han muerto.
La cara de Merlí mostró una mueca de obviedad completa. Se supone que, cuando un famoso a una edad avanzada desaparece de la escena pública, entra dentro de las estadísticas el hecho de que tenga dolencias físicas que finalicen en una misa y en su entierro. Pero esta obviedad que ha ocurrido durante los últimos cincuenta años (más o menos, la misma edad que la televisión) se vio implacablemente doblegada ante la agonía y el desenlace de la folclórica Rocío Jurado. En esa ocasión, se hizo un seguimiento completo desde su primera dolencia hasta la lectura del testamento y la posterior trifulca por su herencia. Así pues, lo que era una obviedad, se convirtió en una noticia de apertura de los telenoticias.
Me alegro (entre comillas) de la vuelta a la normalidad y a la obviedad en un tema tan delicado como la muerte de una persona.


(Fotografías extraídas de www.elpais.com y de www.isaacj.com)
- Es curioso como los famosos desaparecen de un día para otro y, después de un tiempo, nos enteramos que se han muerto.
La cara de Merlí mostró una mueca de obviedad completa. Se supone que, cuando un famoso a una edad avanzada desaparece de la escena pública, entra dentro de las estadísticas el hecho de que tenga dolencias físicas que finalicen en una misa y en su entierro. Pero esta obviedad que ha ocurrido durante los últimos cincuenta años (más o menos, la misma edad que la televisión) se vio implacablemente doblegada ante la agonía y el desenlace de la folclórica Rocío Jurado. En esa ocasión, se hizo un seguimiento completo desde su primera dolencia hasta la lectura del testamento y la posterior trifulca por su herencia. Así pues, lo que era una obviedad, se convirtió en una noticia de apertura de los telenoticias.
Me alegro (entre comillas) de la vuelta a la normalidad y a la obviedad en un tema tan delicado como la muerte de una persona.
(Fotografías extraídas de www.elpais.com y de www.isaacj.com)
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