jueves, 28 de junio de 2007

Visita al médico

Hace unos días acompañé a Wendy a su visita al ginecólogo. Creo que todos los hombres deberíamos ir algún día a la consulta de un ginecólogo, de esta manera aprenderíamos muchas cosas. Pero, aún así, continuamos enzarzados en una sociedad antigua, arcaica, aún llena de prejuicios, mitos y tabúes, que nos impiden ir abiertamente a un espacio que, por su actividad, es un lugar exclusivo de las mujeres. Además, nosotros lo hacemos aún más exclusivo... O quien no le ha dicho a su pareja: "Yo te espero en el bar de abajo, en definitiva, ¿qué haré yo allá arriba?". No tenemos en cuenta que es un lugar asiduo para nuestras parejas, madres, hermanas... Para la mitad de nuestra sociedad.

Así pues, con ánimo de absorver todos los conocimientos posibles, acompañé a Wendy. En cuanto entramos en la sala de espera, noté esa exclusividad de la que he hablado: Todo era mujeres. Además todas se me quedaron mirando como a un marciano. Yo disimulé mirando las revistas que se encontraban sobre una mesita. Había de todo tipo. Toda una colección de la revista del corazón "Semana". Comencé a pasarlas, mirando la fecha, y llegué hasta el 15 de abril. Dos meses y medio acumulados en apenas diez revistas. Seguí investigando. Al lado había otra montaña de revistas, en esta ocasión de moda. Me sorprendí al encontrar una "Telva". Recuerdo que mi madre la compraba porque era una revista de costura y en ella podías encontrar patrones. La abrí por nostalgia y me encontré con una revista totalmente renovada. Seguramente, ahora le hace la competencia a "Vogue" y a otras del estilo, porque el tema de la costura ya no existía en sus páginas. Ahora estaba repleta de artículos sobre los mejores diseñadores, las últimas pasarelas y la moda de este trimestre.

En ese momento, Wendy me dió un codazo: "Me llaman, ¿tú qué haces? ¿Vienes o te quedas?". Yo dudé unos instantes, la enfermera me miraba inquisitiva, las demás mujeres que esperaban me miraban con desdén, me giré hacia Wendy buscando respuestas. "Si quieres, espérate, yo no tardaré mucho". "Vale", logré decir pareciendo imbécil. En cuanto Wendy desapareció tras la puerta, yo seguí con mis pesquisas entre las montañas de revistas. Había otro montón de una revista llamada "Madre e hijo", y un catálogo de juguetes "Baby'r'us". Debe ser curioso el hecho de ser la primera persona que le dice a una mujer que va a ser madre. Pero la revista que más me llamó la atención era una que se llamaba "Puntexpress". Sus titulares anunciaban "Dolor de cabeza: Como convivir con él", "Reuma: Ese compañero de viaje", "Cólicos: Como evitarlos"... Y abajo del todo de la revista un título rezaba: "La revista de divulgación entretenida y saludable". Me estremecí. Esta revista era la perfecta para un hipocondríaco como yo. La aparté bien lejos, aunque noté nauseas el resto del día.

Levanté la vista y vi que las mujeres de la sala de espera ya habían perdido el interés por mí, así que comencé a examinarlas y a intuir porque venían al ginecólogo. La mayoría era mayor de 50 años. Era obvio que venían para las revisiones periódicas que se deben mantener al llegar a cierta edad. Entonces, llegaron una madre de unos 40 años y su hija, una adolescente. Mi imaginación se puso en funcionamiento como un resorte. ¿Sería la primera vez que la hija iba al ginecólogo? Demasiado mayor, seguramente ya habría ido alguna otra vez. ¿Habría la posibilidad de que estuviera embarazada y la madre la acompañaba para confirmarlo? Demasiado tranquilas para un caso tan dramático. Llegué a la conclusión que simplemente aprovechaban para ir las dos juntas y así hacerse compañía. En ese momento una imagen asaltó mi mente. ¿Entrarían las dos juntas y así aprovecharían el turno? Incluso podría ser que el ginecólogo las visitara al mismo tiempo y así ganar tiempo. Me las imaginé a las dos sentadas en esas camillas de los ginecólogos, al ginecólogo entrando y diciendo: "Bueno, ¿por cuál comienzo?". En ese momento, un silbido me volvió al mundo real. Era Wendy, que ya había acabado.

Salimos de la consulta y Wendy me dijo: "Hemos hablado de ti". "Ah, sí, ¿por qué?. "El ginecólogo me ha preguntado si has ido al urólogo y me ha dicho que deberías ir". "¿Por qué?". "Pues por si acaso, nunca se sabe. ¿Es que acaso sólo las mujeres debemos ir al ginecólogo?". "No, pero es que no me duele nada... Y además el urólogo te toca...". "Ya, bueno, a mí hoy también me han tocado y no me quejo, así que ya lo sabes, un día de estos te quiero ver en el urólogo". Aquí acabó la conversación, pero no mis pensamientos. Estuve reflexionando toda la tarde, hasta que me fui a la cama.

Esa noche tuve un sueño muy extraño. Me encontraba en la consulta del médico. Miré a mi izquierda y vi a mi padre, parecía nervioso. Me giré a la derecha y había una mesita con revistas encime, las ojeé. Había varios ejemplares de la revista de salud masculina "Man & Health", en otro rincón se encontraba el "Sport" de ese día. El titular anunciaba: "El Dream Team gana su segunda liga consecutiva". Seguí buscando: Tres "Interviú", Dos "Don Balón" y una revista sobre motor, últimos modelos de coches... Me giré a mi padre y le pregunté dónde estabamos. "En la consulta del urólogo, tu madre insistió tanto que he debido hacerle caso. Después, Wendy la llamó y le dijo que tú me acompañabas". Nos interrumpió un enfermero que nos llamaba. Nos dijo que entraramos juntos, que nos desnudaramos y nos sentaramos en unas camillas. Así lo hicimos. Esperamos dos minutos, tras los cuales entró una uróloga que nos observó y preguntó: "Bueno, ¿por cuál de los dos empiezo?".

miércoles, 27 de junio de 2007

Sesión anulada

Aprovecho este espacio para informaros a todos aquellos que vais o quereis ir a ver los Con-Versos que la sesión prevista y anunciada para este viernes en L'Armari ha sido anulada. Las obras que se están llevando a cabo en su interior impiden su apertura para este fin de semana. Así pues, os reemplazan a las próximas sesiones del mes de julio y que podeis encontrar a la izquierda de vuestra pantalla.

También os quiero anunciar que el programa radiofónico "Cosses que passen", de Radio Contrabanda, ayer realizó su último programa antes de las vacaciones. Volverá el 4 de septiembre, como los pequeños que van al cole.

Y hasta aquí el informe diario obligatorio. Ahora ya dejo paso a las elucubraciones del Viejo Peter Pan!

viernes, 22 de junio de 2007

En blanco

Son las 05:00 de la mañana y mis ojos siguen resistiéndose al sueño. Al fin, he decidido que esta noche la pasaré en blanco. Vale más retirarse a tiempo que enzarzarse en una lucha que ya sabes de antemano que perderás. Por curiosidad, he salido al balcón (se escuchaba música de fondo) y, mientras miraba al horizonte, todavía oscuro, he oído un silbido. Me he girado y me he topado con el rostro de Garfio, que me observaba desde su balcón, contiguo al mío. Lucía su viejo pijama de calaveras y unas ojeras inmensas, supongo que parecidas a las mías.

- ¿Insomnio?- he preguntado inocentemente.

- Nada de eso. Trabajo. Estoy revisando la contabilidad, ya se sabe, con tantos tesoros escondidos encontrados, o se lleva bien la cuenta o, al final, no salen las cuentas. He hecho un alto cuando te he escuchado salir.

- Que curioso. ¿Te das cuenta que llevamos minuto y medio de conversación y todavía no te has burlado de mí?

- Nunca es tarde si la dicha es buena... Y tú, ¿por qué no duermes?- ha soltado con cierta sorna.

- Insomnio. De vez en cuando tengo una de estas noches tontas en las que no puedo pegar ojo.

- Ya... Será el stress, la ansiedad, las obligaciones para con los demás y con uno mismo...-. Mientras lo decía, una sonrisa maliciosa se dibujaba en la comisura de sus labios.

- No lo sé.- le he contestado sin darle importancia a sus malas intenciones. - Será que llega San Juan y ya sabes que tengo fobia a los petardos.

- Ah, sí... Es que son muy peligrosos esos tubitos con mecha... Nada que ver con los cañones de mi navío...

- No te burles. A ti nunca te han tirado una traca a los pies, como a mí. Desde entonces, no aguanto la verbena de San Juan. Esa noche, Barcelona se convierte en Beirut y vale más quedarse en casa, antes que algún niñato te lance un cohete a la cara.

- ¿Me lo dices a mí? Ayer tuvimos batalla...

- Bueno, bueno... Algún día me tendrás que explicar cómo es que siempre estás batallando, pero nunca te hieren, ni a ti ni a tu tripulación... Por cierto, hoy he pasado por el puerto y no he visto tu barco.

- Es que en Barcelona ya no se encuentra aparcamiento fácilmente... Además, desde que impusieron la zona verde... Uy, que tarde es ya... Debo volver a mis cuentas, sino no acabaré nunca... Buenas noches.

Me he quedado solo, mirando el horizonte. Parece que ya clarea. Una gaviota pasa sobre mi cabeza y parece reírse. El Sol se despereza justo cuando cierro los ojos y dejo que la brisa de la madrugada me bese el rostro. Vuelvo a oir la música, se acerca, un estruendo recorre mi calle. Era un coche tuneado. Desengañado (creía que sería una tuna), entro en casa. Ya son las 05:45 y el sueño me sigue esquivando. Definitivamente, creo que necesito un café.

jueves, 21 de junio de 2007

Elèctric

Vaya noche la de aquel miércoles!! Pocas cervezas secaron mi sed, no hacían falta. Noche de electricidad estática. Ojos como platos que no se cierran ni en las pausas. Aplausos, elogios... Eso reconforta, pero lo mejor, lo realmente emocionante, es oir el silencio mientras uno recita. Y, cuando todo acaba, como vienen a uno a pedirle referencia sobre grandes poetas. También impresiona la reincidencia en la que caen algunos. Eso es lo que más alegra, que no se cansen de uno. Y tener como invitados a buenos artistas que, a pesar de conocernos poco, ya tratamos como amigos. Noche mágica y el buen sabor que queda. La satisfacción de haber hecho el trabajo bien hecho, de haber gustado, de hacer honor a lo que uno dice. Y el deseo y la promesa de repetirlo, de mejorarlo, de ser cada día un poquito mejor. Vale la pena! Hoy vale la pena!!!

El desplante

Hoy he leído en El Periódico de Catalunya que una delegación del FC Barcelona hizo una visita al expresidente de Suráfrica, Nelson Mandela. A esta recepción sólo se presentaron cinco de sus jugadores. El resto se quedó en el hotel descansando, tan cansados estaban los pobres. Según el periodista, Joan Domènech, "Thuram, Belletti, Gio, Iniesta y Oleguer fueron los únicos jugadores que tuvieron la inquietud de conocer a Mandela, el referente indiscutible en la lucha contra el racismo". Que pena!!Ya hace tiempo que el fútbol, a nivel de fanatismo, cae sobre mi como la lluvia de abril. Hay un momento, creo, en el que uno se da cuenta que aquello que él defiende con tanto ahínco (la camiseta, los colores) simplemente es un sentimiento particular. Los futbolistas, en general, sólo defienden el color de los billetes que reciben. Sólo hay que ver la lista de jugadores que visitaron a Mandela para conocer a estas cinco personas: Los cinco se caracterizan por una dimensión extra-futbolística. Esto para mi, les honra más que al pichichi de la liga. Pero, en definitiva, normalmente, creo que los gritos de rabia, la mayoría de veces, se pierden entre las dunas.

Ya, a principio de temporada, Merlí y un servidor lo estuvimos comentando. Estabamos en plena vendimia, llenando con dinero nuestros bolsillos, con ilusión nuestra ánima y con llagas y dolores nuestro cuerpo. Fuimos al bar de Capçanes, mágica población del Priorat, y estaba jugando el Barça. En seguida, vimos que al lado del logotipo de Nike se encontraba el logotipo de Unicef. La indignación fue total. Que desvergüenza unir en apenas 50 cm cuadrados a una ONG que lucha por los derechos humanos y a una marca inundada por denuncias de explotación laboral de menores de edad. Dos días después, el Sport afirmaba que el Barça estaba planteándose cambiar Nike por Puma. Aplaudimos esta decisión. Pero, como siempre ocurre, después de la tempestad llega la calma, y después de las críticas siempre llega el olvido y el "quien paga, manda".

Es una auténtica pena que estos personajes, cuya gran habilidad es dar patadas, desaprovechen estas oportunidades que les da la vida. Nelson Mandela es una personalidad mundial, por lo que me encantaría poder darle la mano y, si pudiera, poder hablar con él, aunque sólo fueran cinco minutos. Sería tan interesante cualquiera de sus anécdotas. Es una de esas pocas personas en el mundo que, cuando habla, hay que escucharle. Como el fallecido Juan Pablo II, no soy creyente pero lo encontraba una persona interesantísima. Como Fidel Castro, como Mijhail Gorbachov, como Bob Dylan, como Rigoberta Menchú, como Gabriel García Márquez, como el Dalai Lama, como mi benerado Mario Benedetti. Pocos más, no se crean. Pero si tienes la oportunidad de ver a una de estas personas, no puedes quedarte en el hotel descansando. Eso es un pecado capital. Es un insulto al resto de la humanidad.